La incorporación de canela al café se ha extendido como una práctica habitual entre personas que buscan modificar su consumo diario. Esta combinación reúne compuestos presentes en ambas sustancias que han sido analizados por instituciones de salud internacionales en relación con sus efectos en el organismo.
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El café contiene cafeína y otros componentes que participan en procesos vinculados con la atención, la memoria y el rendimiento cognitivo. Diversos estudios también han observado asociaciones entre su consumo moderado y la reducción de ciertos riesgos cardiovasculares. Por su parte, la canela aporta compuestos como el cinamaldehído y polifenoles, relacionados con la regulación de la glucosa y el perfil lipídico.
Al combinarse, ambos ingredientes pueden contribuir a la digestión mediante la estimulación de enzimas y a la sensación de saciedad, lo que influye en el control del apetito. Además, la canela añade sabor dulce, lo que permite reducir el uso de azúcar u otros edulcorantes en la bebida.
La cantidad de canela utilizada es un factor relevante. Algunas variedades, como la cassia, contienen cumarina, sustancia que en niveles elevados puede afectar la función hepática. Por ello, se recomienda limitar su ingesta. Una referencia común es añadir alrededor de media cucharadita por taza o emplear una pequeña rama durante la preparación.
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También existe la variedad conocida como canela de Ceilán, que presenta menor contenido de cumarina. En cualquier caso, se sugiere mantener un consumo moderado y considerar la orientación de un profesional de la salud antes de realizar cambios en la alimentación, especialmente en personas con condiciones médicas o bajo tratamiento.