El control de la presión arterial es un factor relevante para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. De acuerdo con especialistas, la alimentación cumple un papel importante en el manejo de la hipertensión, incluso en personas que ya reciben tratamiento farmacológico. Cualquier modificación en la dieta debe realizarse bajo supervisión médica.
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Los expertos explican que algunos nutrientes participan en la regulación del sistema circulatorio y en la protección celular. Entre ellos se encuentran la vitamina C, la vitamina E, el potasio, el selenio, la arginina y el calcio. Estos componentes intervienen en procesos como la relajación de los vasos sanguíneos, la eliminación de sodio y la disminución del daño celular.
Según la dietista Julia Zumpano, los alimentos ricos en vitamina C ayudan a contrarrestar el estrés oxidativo, mientras que aquellos que contienen vitamina E actúan como antioxidantes. El potasio y la arginina contribuyen a la función vascular, el selenio participa en la protección de las células y el calcio es necesario para la regulación del tono de los vasos sanguíneos.
Dentro de las recomendaciones alimentarias, las frutas y verduras ocupan un lugar central por su aporte de vitaminas, minerales y fibra. Estos alimentos contienen potasio, un mineral que ayuda a equilibrar los efectos del sodio en el organismo y favorece la regulación de la presión arterial.
Las proteínas magras, como el pollo y los pescados grasos, también forman parte de una alimentación orientada al cuidado cardiovascular. Los pescados como el salmón, la trucha y la caballa aportan ácidos grasos omega-3, relacionados con la reducción de procesos inflamatorios y el mantenimiento de la elasticidad de los vasos sanguíneos.
Los cereales integrales, como la avena, el arroz integral y la quinoa, contribuyen al aporte de energía y fibra, lo que favorece el control del peso corporal, un elemento asociado al manejo de la hipertensión. Las legumbres, por su parte, aportan proteínas vegetales y fibra, que participan en el control del colesterol.
Los lácteos bajos en grasa son una fuente relevante de calcio y pueden integrarse a una dieta orientada al control de la presión arterial.
Entre los alimentos recomendados por los especialistas se encuentran: aguacate, plátano, remolacha, brócoli, patata, espinaca, batata, tomate, pollo magro, caballa, salmón, trucha, arroz integral, avena, quinoa, garbanzo, queso bajo en grasa, requesón, leche descremada y yogur bajo en grasa.
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La incorporación de estos alimentos debe acompañarse de hábitos como la reducción del consumo de sal, la limitación de productos ultraprocesados, la práctica regular de actividad física, el control del estrés y la realización de revisiones médicas periódicas. Estas acciones, en conjunto, contribuyen al manejo integral de la presión arterial.