Presentar mareo al despertar es una manifestación que puede alterar las actividades desde el inicio del día. Esta sensación de inestabilidad suele aparecer al incorporarse de la cama y puede estar vinculada con cambios en la presión arterial, alteraciones del oído interno o factores metabólicos. Identificar su origen permite distinguir entre un evento ocasional y un síntoma que requiere valoración médica.
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El paso del reposo nocturno a la posición de pie implica una adaptación inmediata del sistema circulatorio. Cuando una persona se levanta de forma rápida, la sangre puede acumularse temporalmente en las extremidades inferiores, lo que retrasa su llegada al cerebro y provoca una disminución momentánea de la presión arterial. Este fenómeno, conocido como hipotensión ortostática, genera sensación de mareo o aturdimiento.
La deshidratación también influye. Durante el sueño transcurren varias horas sin ingesta de líquidos, lo que puede reducir el volumen sanguíneo y afectar la circulación al momento de incorporarse. Asimismo, el vértigo posicional benigno se produce cuando pequeñas partículas de calcio en el oído interno se desplazan con los movimientos de la cabeza, enviando señales contradictorias al cerebro sobre la posición corporal.
Algunos medicamentos, como los indicados para la hipertensión o los diuréticos, pueden modificar la regulación de la presión y favorecer episodios de inestabilidad al despertar.
En determinados casos, los mareos matutinos se relacionan con condiciones crónicas. La apnea obstructiva del sueño puede generar interrupciones respiratorias que disminuyen el aporte de oxígeno durante la noche y ocasionan despertares con sensación de aturdimiento. La insuficiencia cardíaca puede dificultar el bombeo sanguíneo adecuado ante cambios posturales. La hipoglucemia nocturna, caracterizada por niveles bajos de glucosa en sangre, también puede provocar debilidad y pérdida de equilibrio. Además, trastornos vestibulares como la enfermedad de Ménière o algunas formas de migraña afectan el sistema encargado del equilibrio.
La calidad del sueño desempeña un papel relevante. Despertar en una fase profunda puede producir inercia del sueño, un estado transitorio de desorientación. La privación crónica del descanso altera el funcionamiento del sistema nervioso y puede incrementar la frecuencia de mareos.
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Se recomienda buscar atención médica cuando el síntoma es recurrente o se acompaña de dolor torácico, alteraciones visuales, dificultad para hablar, debilidad en extremidades, fiebre o desmayos. La evaluación clínica permite establecer la causa y definir el tratamiento correspondiente.