El chicharrón de cerdo suele ser considerado un alimento rico en proteína, incluso con una concentración superior a la de la pechuga de pollo cuando se analiza únicamente este nutriente. Esto se debe a que, durante su preparación, la pérdida de agua concentra algunos de sus componentes, lo que incrementa la cantidad de proteína por cada porción. Además, este alimento también aporta colágeno, una proteína presente en la piel del cerdo.
No obstante, los especialistas recomiendan consumir chicharrón con moderación, ya que su proceso de elaboración también incrementa el contenido de grasas y sodio, factores que pueden afectar la salud cardiovascular si se ingieren en exceso. En contraste, la pechuga de pollo continúa siendo una de las principales opciones dentro de una alimentación balanceada, gracias a su aporte de proteína magra y su menor contenido de grasa.