La inconsistencia en los horarios de sueño es un hábito nocturno que duplica el riesgo de sufrir un derrame cerebral. De acuerdo con recientes investigaciones, dormir a 2 horas o variar constantemente el tiempo en cama altera nuestro reloj biológico y desincroniza el sistema circadiano. Esta inestabilidad crónica frena la producción de melatonina y eleva la presión arterial nocturna, dañando los mecanismos protectores de los vasos sanguíneos y propiciando la hipertensión.
Los expertos advierten que la regularidad es tan vital como la cantidad de descanso para el bienestar cardiovascular. ¿Mantienes una rutina fija para ir a la cama?