Mezclar los restos de café usado con detergente para platos es un truco casero sumamente recomendado gracias a sus potentes propiedades desengrasantes y desodorizantes. La textura granulada del café actúa como un exfoliante natural que ayuda a remover la grasa más difícil y los alimentos pegados en ollas o sartenes sin rayar el material.
Además, el café tiene la capacidad única de absorber los olores fuertes y persistentes como el del pescado o el ajo tanto de los utensilios de cocina como de tus propias manos. Es una excelente forma de aprovechar los residuos del desayuno para facilitar la limpieza y dejar tu vajilla impecable.