Durante más de una década, una serie de desapariciones de mujeres mantuvo en alerta a las autoridades en Alaska. Muchas de las víctimas eran jóvenes vulnerables que desaparecían sin dejar rastro, mientras un hombre aparentemente ejemplar llevaba una vida secreta que terminaría convirtiéndose en uno de los casos criminales más perturbadores en la historia de Estados Unidos.
Detrás de una imagen de empresario respetado, esposo y padre de familia se encontraba Robert Hansen, un asesino serial que confesó haber acabado con la vida de 17 mujeres entre 1972 y 1983. Sin embargo, investigadores creen que la cifra real de víctimas pudo haber sido mucho mayor.
Serial killer Robert Hansen, who murdered at least 17 women, would abduct his victims and transport them to his remote cabin in the Alaskan mountains, accessible only by boat or bush plane.
— Creepy.org (@creepydotorg) March 1, 2026
Once there, he would release them into the wilderness and hunt them down with a knife or… pic.twitter.com/p4CL5UnHdD
¿Quién era Robert Hansen?
Robert Hansen nació en 1939 en Iowa y desde temprana edad enfrentó problemas de integración social debido a una severa tartamudez y problemas de acné. Años después, él mismo reconocería ante las autoridades que estas situaciones marcaron profundamente su juventud.
Antes de mudarse a Alaska ya había tenido problemas con la ley. En 1960 fue condenado por incendiar un garaje de autobuses escolares, delito por el que pasó cerca de dos años en prisión.
Tiempo después se estableció en Anchorage junto a su familia, donde abrió una panadería y construyó una reputación de ciudadano respetable. Sin embargo, detrás de esa fachada comenzaron a acumularse denuncias relacionadas con agresiones sexuales, intentos de secuestro y otros delitos violentos.
¿Cómo operaba el llamado "panadero carnicero"?
Las investigaciones revelaron que Hansen seleccionaba principalmente a mujeres jóvenes en situación vulnerable, entre ellas trabajadoras sexuales, adolescentes fugitivas y personas con escasa red de apoyo.
Tras acercarse a ellas o forzarlas a subir a su vehículo, las trasladaba a zonas remotas de Alaska. En ocasiones utilizaba una avioneta de su propiedad para llevarlas a lugares prácticamente inaccesibles.
Una vez allí, las retenía contra su voluntad, las agredía sexualmente y posteriormente las dejaba escapar en medio de extensas áreas boscosas. Hansen aprovechaba entonces sus habilidades como cazador para perseguirlas armado a través de la naturaleza.
Las autoridades descubrieron posteriormente que varios de los cuerpos fueron ocultados en regiones montañosas y bosques alejados de cualquier zona habitada.
¿Quién fue la joven que ayudó a desenmascarar a Robert Hansen?
La investigación dio un giro decisivo en junio de 1983 gracias a una adolescente de 17 años llamada Cindy Paulson.
La joven logró escapar después de haber sido secuestrada por Hansen. Tras huir, encontró ayuda en una carretera cercana y denunció inmediatamente lo ocurrido ante la policía.
¿Qué pasó con Robert Hansen?
La evidencia acumulada terminó por derrumbar la fachada que había mantenido durante años.
Aunque fue procesado formalmente por cuatro homicidios, Hansen confesó haber asesinado a 17 mujeres y colaboró parcialmente con las autoridades para localizar algunos de los sitios donde ocultó los cuerpos.
En 1984 aceptó su responsabilidad por varios delitos, incluidos homicidio, secuestro y agresión sexual. Como resultado fue condenado a 461 años de prisión sin posibilidad de libertad condicional.
Permaneció encarcelado hasta su fallecimiento, ocurrido el 21 de agosto de 2014 a los 75 años de edad.
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