Crujir los dedos o escuchar que las rodillas, tobillos o espalda “truenan” es una experiencia muy común. Aunque suele generar dudas, el fenómeno tiene una explicación basada en cómo funcionan las articulaciones y los fluidos que las rodean.
¿Qué genera realmente el sonido al tronar los dedos?
El clásico “crack” no proviene del choque de huesos, sino de las burbujas internas del líquido sinovial, una sustancia que lubrica las articulaciones. Cuando estiras o doblas los dedos, la presión dentro de esa cavidad cambia de forma repentina y provoca que pequeñas burbujas se colapsen, generando el sonido característico.
¿Es peligroso tronarse los dedos con frecuencia?
La mayoría de los estudios coinciden en que tronarse los dedos de manera ocasional no provoca artritis ni daños permanentes. Sin embargo, hacerlo de forma repetitiva y con demasiada fuerza puede irritar tejidos blandos, generar inflamación temporal o disminuir la fuerza de agarre.
¿Por qué algunas articulaciones truenan sin que las manipulemos?
El cuerpo también puede producir estos sonidos al caminar, levantarse o estirarse. En muchos casos, se debe a tendones o ligamentos que se deslizan sobre estructuras óseas y vuelven a su posición original, generando un chasquido natural.
¿Cuándo el crujido podría ser señal de algo más serio?
Si el sonido viene acompañado de dolor, hinchazón, calor o dificultad para mover la articulación, entonces sí podría ser un síntoma relacionado con lesiones, desgaste o inflamación. En esos casos, se recomienda una revisión profesional.
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