Las llantas del auto deben cambiarse principalmente por desgaste y tiempo de uso, no solo por kilometraje, aunque hay referencias útiles.
En general, se recomienda cambiarlas cada 40,000 a 80,000 kilómetros, pero esto puede variar mucho según el tipo de llanta, el clima, el tipo de manejo y el mantenimiento del vehículo.
Más importante que el kilometraje es el estado del dibujo de la llanta. Cuando la profundidad del desgaste baja a aproximadamente 1.6 milímetros, la llanta ya no es segura porque pierde agarre, especialmente en lluvia. También es señal de cambio si aparecen grietas, deformaciones, vibraciones o desgaste irregular.
Aunque no se usen mucho, las llantas también envejecen. Por eso, se recomienda revisarlas a partir de los 5 a 6 años, y considerar su reemplazo alrededor de los 6 a 10 años, incluso si todavía tienen dibujo, ya que el caucho se endurece con el tiempo.
Para alargar su vida útil, ayuda mucho mantener la presión correcta, hacer rotación cada 8,000 a 10,000 kilómetros y alinear el vehículo cuando sea necesario.