Aunque muchas personas la consumen a diario, existe un debate sobre si la leche sigue siendo necesaria después de la infancia.
La leche aporta calcio, proteínas y otros nutrientes que ayudan a mantener huesos fuertes y masa muscular.
Sin embargo, algunas personas no la digieren bien por la intolerancia a la lactosa, lo que puede causar malestar. En esos casos se puede optar por versiones deslactosadas o alternativas vegetales.
Además, su consumo debe formar parte de una alimentación equilibrada, ya que por sí sola no cubre todas las necesidades nutricionales del organismo.