A finales del siglo XIX, la Ciudad de México vivió una era de terror bajo la sombra de Francisco Guerrero, apodado ‘El Chalequero’. Registrado como el primer asesino en serie documentado en la historia del país, este sujeto aterrorizó a la población entre 1880 y 1888, tiempo en el que le quitó la vida a más de veinte mujeres en las inmediaciones del río Consulado y los arrabales de la capital.
Su modus operandi se caracterizaba por una extrema violencia contra mujeres en situaciones vulnerables, un patrón que llevó a la prensa de la época a compararlo directamente con el célebre criminal británico Jack el Destripador. ‘El Chalequero’ abordaba a sus víctimas en zonas poco transitadas para agredirlas y arrojar sus restos a los afluentes de agua de la ciudad.
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