Más allá de los beneficios estéticos, desarrollar fuerza muscular puede contribuir a la salud cardiovascular. Diversas investigaciones han encontrado que las personas con mayor masa y fuerza muscular tienden a presentar un menor riesgo de sufrir un infarto, en parte porque el músculo libera sustancias conocidas como miocinas durante el ejercicio. Estas proteínas ayudan a reducir la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer el control de la presión arterial, por lo que el entrenamiento de fuerza es considerado un complemento importante dentro de un estilo de vida saludable.