¿Te has preguntado qué pasaría si las gotas de lluvia dejaran de ser sólo agua? No es un escenario de ciencia ficción. Hay una lluvia que, sin que lo notemos a simple vista, cae como si trajera veneno en cada gota: la lluvia ácida.
Se le llama así porque no es agua limpia. Cuando quemamos combustibles fósiles como gasolina o carbón, liberamos a la atmósfera compuestos como el dióxido de azufre (SO₂) y los óxidos de nitrógeno (NOₓ). Estos contaminantes, al mezclarse con el vapor de agua en las nubes, forman ácido sulfúrico y nítrico. Y cuando llueve, esa agua baja con un nivel de acidez dañino.
Te puede interesar: ¿Ya las conoces? El AMG tiene 4 nuevos puntos de inundación recurrentes
¿Cuáles son las afectaciones de la lluvia ácida?
Aunque para los humanos suele pasar desapercibida, el problema se vuelve evidente en árboles, ríos y lagos:
- Aumenta la toxicidad del agua, afectando a peces, insectos, plantas acuáticas y otras formas de vida que dependen del agua limpia.
- Dificulta que los árboles absorban agua, debilitando sus raíces y su salud.
- Reduce la resistencia de las plantas ante el frío, las plagas y las enfermedades.
- En resumen: contamina el suelo, enferma los ecosistemas y acelera la pérdida de biodiversidad.