Tomar café recalentado es una práctica común entre quienes buscan aprovechar la misma taza durante el día, sin embargo, cuando la bebida vuelve a exponerse al calor, sobre todo por varios ciclos o a temperaturas elevadas, puede cambiar su composición, perder parte de su aroma y volverse más irritante para algunas personas.
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¿Recalientas el café? Esta práctica común podría afectar tu estómago sin que lo notes
El café, incluso cuando está recién hecho, puede estimular la producción de ácido gástrico en personas sensibles. Cuando se recalienta, especialmente si estuvo expuesto al aire durante mucho tiempo, su perfil químico cambia y puede resultar más agresivo para el aparato digestivo.
Esto no significa que una taza de café recalentado sea tóxica de forma inmediata, pero sí puede favorecer molestias como ardor, reflujo, irritación estomacal o sensación de pesadez, principalmente en quienes ya tienen gastritis, sensibilidad gástrica o acostumbran tomarlo en ayunas.
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