Así era la confesión en los primeros siglos del cristianismo

Antes de la confesión privada, los cristianos revelaban sus pecados frente a la comunidad. Así fue el cambio.

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En los primeros siglos del cristianismo, la confesión de los pecados se realizaba de manera pública, durante la liturgia, y conllevaba penitencias largas o incluso la separación temporal de la Eucaristía. La finalidad era demostrar un arrepentimiento sincero ante la comunidad, aunque la vergüenza desanimaba a muchos fieles.

Fue hasta el siglo VI, gracias a monjes irlandeses y británicos, cuando surgió la confesión privada, en la que el penitente hablaba en secreto con un sacerdote. Esta práctica se extendió hasta que el Concilio de Letrán IV, en el siglo XIII, estableció la confesión individual como obligación anual.

Hoy el Sacramento de la Reconciliación conserva esa intimidad, manteniendo el mismo espíritu de perdón y reconciliación de los primeros cristianos.

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